raicilla de jalpa
Una historia que resume el proceso familiar de la sra Anita Villavazo y su hijo Don Roberto Villavazo.
- La Recolección: Los Caminos del Bosque
En lo alto de la Sierra Madre de Chiquilistlan, donde el viento conversa con los pinos y los gatos salvajes,
parten las mulas guiadas por hombres que conocen el pulso del monte.
Ellos reconocen el punto exacto en que el mezcal ha madurado,
cortan sus pencas con maestría y extraen la piña con respeto, ofrendado sudor y amor al mezcal.Cargadas las bestias con piñas y hojas,
ellas comienzan el descenso hacia el valle de Jalpa,
trayendo consigo la memoria del mezonte que será transformada en espíritu.
Desde 1842
DÓNDE LA MÁGIA COMIENZA
- El Horno: La Forja en la Tierra
La magia se cuece en la taberna:
allí se ya las espera el horno cónico, herencia de los antiguos del mezcal.
Sobre la tierra se tiende madera de roble,
y sobre ella, piedra volcánica que soporta el abrazo del fuego.
Durante seis a ocho horas se alimenta la hoguera,
hasta que el calor se vuelve profundo, contenido, vivo.
Entonces las piñas se acomodan en capas,
se cubren con mantas y se sepultan bajo tierra con un cuidado sagrado.
Dos guardianes velan el horno durante ocho horas más:
donde escape vapor, añaden tierra,
pues el calor debe permanecer cautivo bajo el manto de la noche.
Cinco días y cinco noches el agave duerme cocinándose,
convirtiendo sus fibras en dulzor:
es el primer nacimiento del espíritu
EL ALMA DE FUEGO Y EL TIEMPO
- La Destilación: El Alma del Fuego
Cuando el mosto está listo,
todo se vierte en los antiguos destiladores.
La leña vuelve a encenderse,
y el vapor conduce el espíritu del agave hacia su forma etérea.
Se separan las puntas —las cabezas impuras—,
se desechan también las colas, porque en Jalpa, solo se saborea lo bueno
el corazón de la destilación:
esa fracción cristalina, aromática y digna
que porta el alma de la raicilla de Jalpa
- El Reposo: El Tiempo como Maestro
El corazón recolectado pasa a reposar y madurar:
- En acero inoxidable, donde se serenan sus notas frescas.
• En barrica, donde se afina su carácter y se ennoblece.
• En vidrio, donde el tiempo se vuelve alquimista,
creando el extra añejo de profunda contemplación.
Así nace la Raicilla Barranca de Jalpa:
cocida en tierra,
vigilada por fuego,
respirada por el bosque,
y perfeccionada por los años de una tradición familiar que ha cruzado de la sierra de Tapalpa a Chiquilistlan ahora vive en Jalpa.
No es simplemente bebida,
sino legado líquido del territorio:
una memoria viva destilada de raíces, oficio y tiempo.
DESTILANDO BARRANCA DESDE 1842
De la Sierra a la Costa. Un destilado de agave que sólo llega a lugares exclusivos.
Nuestras botellas.
Lorem Ipsum Dolor
Amet Sit Nostra